En un suelo hay los elementos esenciales para el crecimiento de las plantas pero no siempre en las cantidades adecuadas para obtener una buena cosecha. Por eso se hace necesario echar mano del abonado.
Cuando estamos usando las mismas parcelas durante mucho tiempo o bien si hemos decidido empezar a cultivar en otras, es fácil saber cómo está el nivel de fertilidad del suelo haciendo un análisis. Con estos datos de partida y con el cultivo que queremos realizar sabremos cómo es nuestro suelo y si se adapta a las necesidades de las plantas que vamos a poner.
Si se trata de cultivos anuales o, más importante, de cultivos plurianuales, debemos llegar a un nivel medio de fertilidad, bien en un año o en varios. Para ello hay varias posibilidades pero no es el tema que hoy quería tratar.
Si partimos de un nivel medio de fertilidad del suelo o estamos en un programa de mejora, nuestro abonado se va a basar en las extracciones de los cultivos para poner a disposición de la planta lo que va necesitar dependiendo de las producciones previstas.
Como bien sabemos, según se va aumentando la dosis de abonado van mejorando las producciones hasta un punto en el cual, no solo no suben o se estancan sino que bajan. Ésto unido al elevado precio de los abonos hace que nos planteemos seriamente abonar de manera adecuada.
El cálculo del abonado mediante la extracción de los cultivos es sencillo, práctico y fácilmente aplicable.
Pondré algunos ejemplos.


